Segurísimo iba a la faena
pero sin faena
sino en su mundito clave baja
oyendo chirriar las bisagras
de los vecinos... ¡plam!
Y sus gritos:
“¡Basta, Limón!”
“¡Salí de ahí, Limón!”
“¡La puta que te parió, Limón!”
Él, en su mundo puntillista
(a la televisión la inventaron los puntillistas)
experimenta cómo su cuerpo
reposa realmente tranquilo
finalmente pesado
y se pregunta si uno se enamorará
en sueños toda la vida
puede que eso sea un consuelo...
La tormenta es una mole del otoño
que se avecina
hay seis huevos flotando en una olla
¿pero quién recuerda si podridos
flotaban o se hundían?
(¡buscalo en internet!)
vive a pan con manteca y despilfarro
hay un ticket dentro de la heladera vacía
y mil nylons vibrando como hojitas caídas
sobre la mesa, si así puede llamarse...
Pero al salir
(sin peinarse sin cambiarse sin bañarse)
no se le ocurre nada mejor
que combatir con la sexta de Beethoven
silbando
al maldito reggaetón
miércoles, 23 de febrero de 2011
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