martes, 28 de febrero de 2012

Verano

a Mario Ortiz, que no es Juanele, pero su pipa


Éramos tan altos…
¿recordás los brillos de los saleros
las mollejas más perfectas
limón a chorros
flan con dulce
$ 54…?

¿No parecen, las fiestas populares, el chamamé
Santa Rosa de Calamuchita
los cientos de gentes
por las peatonales
coros unívocos del verano…?

Esa playa nocturna donde
te vi, mujer, arrebujarte
bajo los pliegues tensos de mis ijares
Necochea, Carlos Paz
todas las cualesquiera playas...
Las Grutas, Monte Hermoso
con sus nombres ranqueles o mapuches…

¡Ah, el verano!
Solo en Baires, las luces de mercurio
caluroso
los taxis ateridos
el dinero escaso, la ninguna parte…
Arena en la pieza inferior de tu bikini
(no hay nada más fresco que quitarse
la malla al volver de la pileta…)

Verano, fuiste mío y de Leonardo
¿cuántas veces me dijiste
“¡Qué calor que hace!”?
te odio por eso
y por chorrearte helado en la remera
no por las playas de historieta, Sendra, Mafalda
no por el sol amaneciendo, anaranjando
ni por las colas rompiendo todo oleaje
(sucundún~sucundún)

¡Ay, verano
me matás!
¿Cuántos sucedieron los inviernos…?
¿ya cuarenta, doce…?
(no hay horario)
¿Vendrán más, vendrán otros
o solamente menos? 

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