Tibiecito, en mi útero privado
con ojos negros
los tiburones desmenuzan
atún, afuera, en la ventana
Quietecito, no vaya a ser
que me hiera solo
tensas las tripas
pero ni siquiera
La Naturaleza nos proveyó
coraza:
la quietud
Y te veo esta mañana
tomando aire por la boca
mirando horizontal del susto
a los costados
pidiendo que te auxilien
de mi abrazo
con ese miedo que antes
me enternecía
y ahora dibuja espinas
Parece que no tengo
ganas de más nada
y que otra vez
llegué al final
17/X
2008
viernes, 4 de diciembre de 2009
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario