Cuando andaba desdichado
tenía a la poesía
cuando volvían la cara
las mujeres de este mundo
tenía a la poesía
cuando hormigueaban de noche
mis piernas locas, mis brazos
tenía a la poesía
en mañanas vigorosas
la tenía
Nos sentábamos a conversar sobre la hoja
en una escalera equis
rabiábamos, convulsivos
la soledad de mis penas
la llevaba bajo el brazo
apretada contra el pecho
me dejaba rescatar todo del tiempo inasible
me permitía vaciarme
emanando inédita, liviana, nerviosa, volátil
con la solidez de un muro
Dic
2009
viernes, 4 de diciembre de 2009
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