viernes, 4 de diciembre de 2009

Pecera

Frente mío
debajo de un lcd
de pesos quince mil
hay una pecera
mugrienta donde en vez
de algas ha florecido
moho sobre unas piedras
absurdas de tan bola
que jamás bajo el agua
salvo eras cuaternarias ha
y sonriente calavera de velocirráptor
traída del Universal Studios
en el uno a uno

Es una pecera completamente
mala idea, nuevo rico
no hablaré de su entorno
porque quien más, quien menos
se lo imagina
más bien diré alguito bastante
básico sobre los peces que
vasallos hasta lo insólito
la habitan
por decisiones tóxicas
de un boludo 14 años ha
en el aeropuerto de Fort Lauderdale

Los peces sordos, para mí
padre e hijo
astronotus chatos
albinos, primero empeñados en
enseñar y aprender
luego en cortísimo plazo humano
en perseguir el mayor al menor
para comérselo
hasta que un buen día
(buena noche, sino nunca
me enteraría)
el chiquito gire con un bascular
preciso de su cola~timón y comience él
a perseguir al viejo
para devorarle la vértebra cartilaginosa
sus ojos fijos en miedo ictícola
la vejiguita…

Los dos en ese
tedioso tiempo en que uno
enseñó todo, el otro aprendió todo
y lo único que inunda la pecera
es el sinsabor de la ausencia
de la madre, de mujer

Les pusieron luz azul
aquí estamos habituados
pero ellos no, padre e hijo
se tuvieron que adaptar (no fácilmente)
a una nube atómica de cobalto plutónico
made in Philips, ¿qué hacer si no?

Sus aletas apenas visibles, diáfanas
solares, se expresan como gemidos
los llevan de aquí para allá
buscando qué comer
¿qué otra cosa…?
Girar sobre sí
dejarse flotar
succionar con la boca~aspiradora
vivir, bah...

No hay comentarios:

Publicar un comentario