jueves, 12 de noviembre de 2009

Thoreau

En el hueco de mi cueva
anidaron dos águilas
esperan por sendos huevos
habiéndome elegido rincón
de su génesis
mientras hiberno
oigo entre sueños y alguna
pesadilla sus gorjeos organizando
el hogar de la nueva camada

Nos rodean a sus alas imbatibles
a mi cuerpo fregado y desnudo
a sus huevos ígneos
un bosque
de innumerables baldosas, rejas para
siempre, chimeneas oxidadas, resmas de
consorcio, niños neuróticos como pajaritos
alturas desmesuradas apilando vida actual
aire a gas comprimido

Yaciendo solo junto a mi rifle
como Thoreau, espero entredormido
todas las noches me disparo
y reposan luego mis testículos
sangrantes, cuando en la quietud
percibo -repito, no despierto-
el flujo incesante del interior
de los huevos, la lava furiosa de
vida capilar, de grumos infundados
convertirse en reptiles húmedos
para secar sus plumas, horribles de tan
nervudas y echar ojos y echar patas
crujiendo dentro del cascarón
durante mi noche~día

Hasta que al fin, el grito inerte del
águila que sea la madre llegue al lóbulo
recién formado de los tímpanos
en claro idioma~pájaro con orden de
salir, y erecto el pico no sé con
qué suerte, se eleve dentro del almíbar
inútil, y decidido o no, en ello irá
la fuerza de su vida, abra primero un
hoyo y luego un hueco que le remita
perpetuamente a la idea de salvarse
y entre al mundo~este
de innumerables baldosas, rejas para
siempre, chimeneas oxidadas, resmas de
consorcio, niños neuróticos como pajaritos
alturas desmesuradas apilando vida actual
aire a gas comprimido
al cual desconocer
invariablemente
sobrevolándolo

A mí sólo me toma sueño


12.XI.09

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