lunes, 21 de septiembre de 2009

Me pasaron 1000 cosas madrileñas, Mario

Primero, que mañana
toca Quique González
acá
ya me había quemado
con sus pájaros mojados
llorando -en otro taxi-
como hoy

Depois, como decía Antunes
el mail de la Residencia
y Casa América
Estaciones La Cibeles
y Gregorio Marañón

Luego, la novela
de Miguel Ángel Solá
¿lo habrás conocido?
(todos lo odian
porque se dice pobre y
solitario…)

A la tarde -terceto-
me vuelven a hablar
de Carolina
como si fuese el gran hito
de mi carrera
¡que se vayan al carajo
Mario! ¿O no?

Yo no me puse
en bolas en Coronel Borrego
a los 19
ni travestí
mis nalgas con red
por el barrio de Chueca

No los encaré a Antunes
a Eça, Moretti y Ginzburg
para decirles, ¡silencio
hablo yo!

Yo sólo fui un niño aplicado
aunque revoltosón
que se levantó
a tu sobrinita modelo
¿hice mal?
¡Si fue ella! ¿Llegaste
a saber de mí?

Yo sí de vos
y podría estar
tomándome
este infinito
papel en blanco
mientras hablamos
de poetas africanos
en Palermo
¿'tá mal?

¿Qué, ya te vas?
¡Pero si recién empezamos
Mario!
Pará, ¡no te vayás!
¿Adónde?

S., decíle que se quede
que por un poeta
que fallece
mueren 1200 niños

¡Mario, vení!
¡No te vayás!



Apéndice o coda:

Acá hay una calavera de
vaya a saber qué muerto
una cobra le entra y le
sale por los huecos
de los ojos, yo creo
Mario, que es la poesía




27.VIII
Murió lejos

pero
cerca

Con respeto
cariño
admiración

O Coelho

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