Ayer dos vaqueritos
me enlazaron
en calle Corrientes
Las cabezas recién
visitadas por comisaría
o reformatorio
igual que la mía
rapadas
Empezaron hablando
entre ellos a volumen audible:
—Yo me quedo con la campera
—Y yo con los zapatos -agregaba el otro y
agregaban otro
Sin mirarlos a ellos
yo miraba sus cabezas
la máquina
de la jaula, transversal
de quien rasura conversando
sin mirar
Me asusté
miré a uno a los ojos
sonreían
Hace fuerza y ¡tac!
le pega un bollo
desde abajo, al teléfono público
(no hay moneda
pero le pega bien)
Cambié el saco de mano
liberando el puño bueno
me reproché haber caminado
tan relajadamente
a hora pico por Villa Crespo
Doblamos juntos
—¡Bueno, che! ¡Vamos, vamos!
—¡Bueno, che! ¡Vamos, vamos!
-repitió el colorado
Los alejé. Pesados, los simpáticos
¿Modelo u objetivo?
Estaban ensayando
La calle es igual
en toda época
eran los adyuvantes
los púberes arcángeles inclasificables
sábado, 12 de septiembre de 2009
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