martes, 15 de septiembre de 2009

Mirando una foto donde mirás una flor

Julieta, te miro ahora, detenida en el pasado, aquel tan hermoso, y me digo lo que el dramaturgo talló en el tiempo: Julieta es el nombre más romántico. Con tus manos iguales a las mías, tomás una flor cualquiera y se entienden como iguales. Y tus ojos de color oceánico o del techo que cobija al mundo, cualquier cosa comparable con el infinito amor con que me mirás, se posan, dedicados, sobre ella. No hablaré de tu boca carnosa, de tu nariz distinguida como una nota de Mozart, de tu frente celestial. No me referiré al nacimiento de tu pelo, tan honesto, ni al corazón que te habita. Seré medido. Sólo quiero decir –aparte de lo anotado- que esa tarde el sol brilló como nuevo, como recién encendido, y que lo hizo por vos, imitándote, repitiendo sobre vos la luz con que mirabas la flor.


23.XII.07

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