Luz, ¿vos sabés cuánta luz tenés?
Se ve que sí, porque tus ojos quedaron encandilados
(al menos bajo el lucerito rojo de ese boliche)
de tan iluminada por tu propio reflejo
digo…
Luz, ¿sos buena además?
Parece, porque cándida una persona
se nota, en este trajín de mentiras
se nota…
digo
Digo, Luz, malo hubiera sido no conocerte
no verte si vos en China y yo en Acassuso
si vos dama antigua y yo indio toba
en mapas diferentes
en relojes distintos
en cuadras de enfrente
Pero no, a Dios gracias, no
(a Dios, Ra, Zeus, OAR'OT, lo que quiera que pudiese haber tocado)
estabas ahí, como si un deseo equis se cumpliera
una idea caprichosa de la belleza
o un pacto con Satanás (el perro de mi tío Bocha)
que por darme bola un poco, dijeran, sí, Daniel
ahí la tenés, te la creamos, existe
y es bellísima
y sus ojos la enceguecen hasta a ella
y es piola, para colmo
(o al menos eso parece, humano~gil)
Bueno, Luz: termino
¿Y yo qué hago?
¿Qué hace uno frente a la isla desierta, las naves quemadas?
¿Vota nueve discos favoritos?
¿Decide cambiarlo todo por aprender a silbar
una de Beethoven?
¿Te pide el e~mail?
Puede ser, puede ser…
Prefiero no hacer mucho
no vaya a ser que la arruine
improvisando
elijo volver pensándote
aunque pueda correr el riesgo
de olvidarme de tu cara
inolvidable
¿O sabés qué?
Mandame una foto y listo
Un beso, que descanses, buen viaje, Luz
14.X.9
viernes, 16 de octubre de 2009
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