viernes, 30 de octubre de 2009

A Ryszard Kapuściński

para el abuelo Daniel

Hablé de Marruecos
Antonella
del chico con la camiseta
de Messi (selección nacional)
bajo el faro de Rabat
en la canchita del cementerio
de cara al mar

Recordaba el viaje
más tarde en casa
no el que hice entonces
sino el que llevaba
tiempo antes en la cabeza
y era:

1) El Marruecos misterioso
en ciertas cosas donde nací
de extraño extrañamiento
y bronce muy lustrado
por Brasso que jamás que ver
con la procedencia musulmana
de esos objetos reluciendo
bien criollos

2) África, condensada de mezclar
tantas áfricas de National Geographic
(fotos distantes pero nítidas)
con libros de historia
antropología, paleontología, arqueología
comportamiento animal, colonización, movimiento obrero
etcétera, de mis dos padres (y madres)

3) La adolescencia aventureril
Ugo Pratt, Tintín, Trinity, Astérix

4) La juventud toxicómana
“Almuerzo desnudo” de Cronenberg
los exilios psíquicos, culturales
de Orton y su novio Alfred Molina
del tal Paul Bowles, más que nada
por Bernardo
pero más aún por Debra Winger

5) En mi adultez anti~burguesa
anti~hamburguesa no podría
el Che por el Congo, Cuba, los cubanos
Silvio embarcado en Angola
con 20 años
componiendo, tocando, cantando y escribiendo
las maravillas que recién escucho
hoy

6) Hemingway

A la Á
Anto
al borde de África
llegué, lo hice
y vi mi viaje realizado
estuve en Tánger
sentí

Lo demás en el mal cine
y lo leí cuanto pude

Pero Kapuściński

30.X.09

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