martes, 20 de octubre de 2009

Para la próxima, si se puede, Vishnú…

Como soy un convencido
de que esta es mi primera
vida
quisiera, querido Vishnú
(si Brahmā y Śivá lo dejan)
pedirle lo siguiente

(Primero pregunto:
¿si uno muere y luego reencarna
la Historia vuelve a ser la misma?)

Si sí:

Me gustaría nacer el mismo año
que esta vuelta (1971)
pero en vez de pampa húmeda
California
hijo de padres hippies
mamá puede tener problemas
de drogas, pero la pido
igual de bella
e ir desde chiquito a Berkeley
hasta ser un eximio guitarrista
luego mudarme de Fresno a L.A.
con 19
y formar, tras intentos fallidos, tormentosos
un grupo glam de la década del ‘80
al que liderar despóticamente -pero con razón-
y con quienes llenarme de guita en serio
cientos de millones de dólares, gross~total
sin preocuparme jamás por el Tercer Mundo
salvo que implique punto en la gira
andar en limousine
llena de rubias del medio oeste
de esas que petean desde los 12
y a los 22 te hacen una transfusión de sangre
más tarde disolver la banda taimadamente
y quedarme con el nombre y
las regalías hasta mis nietos
convertirme entonces en solista
profundísimo y simplísimo
casi eremita
morir antes de los 40 de una sobredosis
de las que no duelen, opio, pongamos
en un spa~hotel de Kuala Lumpur
amaneciendo
que la groupie a mi lado
se raje olvidándose el pasaporte
y se case y se ponga gorda
10 años después en Miami, Florida

Oh Vishnú, le dejo opciones
por si las moscas:

Nacer en el año ‘28 del siglo XX
y en Medicina
conocer al Che
entre polleras escocesas con alfiler
de gancho plateado al frente y
fumando negros
bajo una bulliciosa escalera
militante, decirle:
“Che, Ernesto, ¿y si...”
y vivir con él 10 años
perfil bajo pero siempre consultado
para dar con dos balas de FAL belga en
Kalonda~Kibuye
primero un brazo, después la gamba
y aunque esta vez sí sufriendo
no importe
ya habré entendido para aquella vida
que el sufrimiento burgués
es más pueril que otra cosa
pero que Ernesto, que lo sabrá
aun así sostenga mi mano
atándome a la vida con algo
frágil como pelo de mono
para hablarme en esas horas agónicas
en que nace el día
con su prosa hermosa como su cara
y su expresión
de los tiempos en que joven
de su amor por Chichina
de las sierras de Córdoba reverberando
el piano de Don Manuel de Falla
a la hora de la siesta
de su vieja recién muerta
de su padre díscolo como todos
sus tíos abuelos irlandeses de
la fiebre del oro

Si se puede, Vishnú
si lo considera apropiado
quizás nunca nadie le escribió
con metempsicosis a pedido
y usted va, se enternece
y me hace caso
(... ah, sí; Sabina una vez sí
pero bué...)

Si no puede, todo bien
no le digo sabré entender
porque no creo que recuerde
cuando finalmente
transmigre; ahora:
un favor, soy argentino:
no me vaya a hacer nacer
Videla
Galtieri
o Suárez Mason, eh...
que se arma...
y contra todo pronóstico
me rebelo
a mi destino
de cualquiera de esas tres
si pueden llamarse vidas
proclamo al rock ley nacional
pongo a Moris presidente
y le doy de morfar cosas ricas
a todo el mundo
a costa de los campos de Anchorena
¡Ojito, Vishnú, ojito!

19.X.09

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